Love story
Ninguno de los dos supimos muy bien lo que paso esa noche, pero es algo que ambos recordaremos el resto de nuestras vidas .Este recuerdo se remonta a un maravilloso 22 de septiembre del 2007, en el hotel Casablanca de Peñíscola.Una luna que hasta el mismísimo hombre-lobo hubiese reconocido como maravilla, sobre el cielo oscuro, sin ningún rastro de estrellas. El escenario del hotel estaba bañado con luces parpadeantes de discoteca, mientras un hombre con poca ropa y mucha menos vergüenza, bailaba al ritmo de King África y su mundial conocida BOMBA. Todos los adultos fijaban sus miradas de desconcierto, morbosidad, vergüenza ajena y diversión sobre el cuerpo semidesnudo del bailarín; pero nosotros, los niños, preferimos quedarnos en el hall del hotel en el que cada grupo tenia su propio sofá; y si eras rápido llegando, podías elegir los mejores puestos para disfrutar del espectáculo, a la vez que charlabas tranquilamente con tus compañeros de muelles.Esa noche se retraso en la llegada.
Yo estaba tan nerviosa que temblaba…no voy ha decir como un flan, pero ya os hacéis una idea. Cada vez que íbamos al buffet del hotel, no podía evitar echar, de vez en cuando una miradita a la puerta del restaurante para ver si aparecía para comer; una vez que entraba, me levantaba para coger mi plato y coincidir “casualmente” en la mesa de los postres e iniciar una conversación accidentada, mientras elegíamos que echarnos en el plato. Os podéis imaginar lo colgada de él que estaba.Pues eso no es nada, una tarde cuando mi familia se disponía a salir del hotel y dar una vuelta por el pueblo, yo fingí ponerme enferma para poder escaparme a verle y pasar una tarde nublada en el hotel, junto a la piscina, mirando como se tiraba de diferentes maneras para luego yo puntuarlas. Entre nosotros, no llegaban al 6, pero lo que salía de mi boca eran dieces y algún que otro nueve. Luego nos relajábamos en el hall escuchando música y pasándonos cosas por el móvil. La tarde perfecta.Volviendo al tema de antes, esa noche se retrasó, y yo cada vez estaba más ansiosa por verle cuando su silueta se dibujó detrás del cristal que separaba el hall de la terraza y el escenario; me estaba haciendo señas que indicaban que sus padres le tenían en e punto de mira y le vigilaban. No se me ocurrió otra cosa que llamarle al móvil. Fue la escusa perfecta, se disculpó de sus padres y se alejó con el móvil pegado a la oreja. Las mil gracias que me dio después me llenaron de orgullo, y así comenzamos nuestra noche; con una docena de niños chillando y jugando a cada lado, y un sofá en frente con tres chicos que parecían de nuestra edad, riendo por lo bajo y señalándonos. El que estaba en medio fue el que rompió el molesto silencio entre nosotros cinco, diciendo:-Yo-u bo-yfri-endJavi y yo nos miramos extrañados, al principio ninguno de los dos le entendió ya que por su apariencia parecía alemán, y de eso no teníamos ni idea. Más adelante el niño lo volvió a intentar.-You are boyfriendEsta vez le entendí perfectamente. Nos hablaba en inglés, cosa que jamás se me hubiese ocurrido, pero aquellas palabras resonaron en mi cabeza como si me acabasen de disparar y segundos después sintieras como poco a poco vas cayendo al suelo sin remedio sabiendo el golpe que te espera.¡¡Nos había confundido con una pareja!! Mi respuesta inmediata fue ponerme colorada de cabeza a los pies y con un hilillo de voz intentar chillar ¡NO!-¡No, no, no y no!Dije mientras hacía señas con la mano y negaba con enérgicamente con la cabeza.- We are only friends-¿Qué ha dicho? –dijo Javi volviéndose hacia mi.Menuda preguntita, a ver que le decía yo ahora, y además cada vez me ponía más nerviosa porque los alemanes no paraban de reír y lanzarnos besos poniendo morritos.-Deberías haber entendido, es inglés básico.-Ya sabes que no se me da muy bien eso de estudiar ¿qué ha dicho?-Emm…esto…a ver…ese chico está diciendo que…parecemos novios.La sorpresa inundó su cara solo un segundo para luego sonreír con picardía, cruzar los brazos detrás de la cabeza, volver a acomodarse en el sofá sin hacer ningún comentario y centrar su atención en el bailarín del escenario.Yo seguí intentando hacerles entender a los alemanes que no éramos novios, pero ellos solo entendían lo que les interesaba.
Al final me cansé y decidí imitar a Javi, acomodándome en su hombro. Mirado desde fuera podíamos parecer una pareja, pero en ese entonces yo pensaba que no tenía ninguna oportunidad con él. Amor no correspondido.
Yo estaba tan nerviosa que temblaba…no voy ha decir como un flan, pero ya os hacéis una idea. Cada vez que íbamos al buffet del hotel, no podía evitar echar, de vez en cuando una miradita a la puerta del restaurante para ver si aparecía para comer; una vez que entraba, me levantaba para coger mi plato y coincidir “casualmente” en la mesa de los postres e iniciar una conversación accidentada, mientras elegíamos que echarnos en el plato. Os podéis imaginar lo colgada de él que estaba.Pues eso no es nada, una tarde cuando mi familia se disponía a salir del hotel y dar una vuelta por el pueblo, yo fingí ponerme enferma para poder escaparme a verle y pasar una tarde nublada en el hotel, junto a la piscina, mirando como se tiraba de diferentes maneras para luego yo puntuarlas. Entre nosotros, no llegaban al 6, pero lo que salía de mi boca eran dieces y algún que otro nueve. Luego nos relajábamos en el hall escuchando música y pasándonos cosas por el móvil. La tarde perfecta.Volviendo al tema de antes, esa noche se retrasó, y yo cada vez estaba más ansiosa por verle cuando su silueta se dibujó detrás del cristal que separaba el hall de la terraza y el escenario; me estaba haciendo señas que indicaban que sus padres le tenían en e punto de mira y le vigilaban. No se me ocurrió otra cosa que llamarle al móvil. Fue la escusa perfecta, se disculpó de sus padres y se alejó con el móvil pegado a la oreja. Las mil gracias que me dio después me llenaron de orgullo, y así comenzamos nuestra noche; con una docena de niños chillando y jugando a cada lado, y un sofá en frente con tres chicos que parecían de nuestra edad, riendo por lo bajo y señalándonos. El que estaba en medio fue el que rompió el molesto silencio entre nosotros cinco, diciendo:-Yo-u bo-yfri-endJavi y yo nos miramos extrañados, al principio ninguno de los dos le entendió ya que por su apariencia parecía alemán, y de eso no teníamos ni idea. Más adelante el niño lo volvió a intentar.-You are boyfriendEsta vez le entendí perfectamente. Nos hablaba en inglés, cosa que jamás se me hubiese ocurrido, pero aquellas palabras resonaron en mi cabeza como si me acabasen de disparar y segundos después sintieras como poco a poco vas cayendo al suelo sin remedio sabiendo el golpe que te espera.¡¡Nos había confundido con una pareja!! Mi respuesta inmediata fue ponerme colorada de cabeza a los pies y con un hilillo de voz intentar chillar ¡NO!-¡No, no, no y no!Dije mientras hacía señas con la mano y negaba con enérgicamente con la cabeza.- We are only friends-¿Qué ha dicho? –dijo Javi volviéndose hacia mi.Menuda preguntita, a ver que le decía yo ahora, y además cada vez me ponía más nerviosa porque los alemanes no paraban de reír y lanzarnos besos poniendo morritos.-Deberías haber entendido, es inglés básico.-Ya sabes que no se me da muy bien eso de estudiar ¿qué ha dicho?-Emm…esto…a ver…ese chico está diciendo que…parecemos novios.La sorpresa inundó su cara solo un segundo para luego sonreír con picardía, cruzar los brazos detrás de la cabeza, volver a acomodarse en el sofá sin hacer ningún comentario y centrar su atención en el bailarín del escenario.Yo seguí intentando hacerles entender a los alemanes que no éramos novios, pero ellos solo entendían lo que les interesaba.
Al final me cansé y decidí imitar a Javi, acomodándome en su hombro. Mirado desde fuera podíamos parecer una pareja, pero en ese entonces yo pensaba que no tenía ninguna oportunidad con él. Amor no correspondido.

